martes, 2 de junio de 2015

TRES RAZONES POR LAS QUE NO VOTARÍA POR ASTUDILLO



Sólo voy a enumerar tres razones, sólo tres, por las que yo no votaría por Héctor Astudillo Flores, candidato del PRI-PVEM, aunque para otras personas tres sería muy poco, pero yo no necesito más.

Durante los días que han pasado de promoción electoral, las y los candidatos han mostrado de lo que son capaces y de lo que no. Se han hecho acompañar de otros políticos que seguramente les acompañarán en los cargos de gobierno. Han mostrado sus estrategias con las que pretenden arrancar el voto a las y los ciudadanos de Guerrero. Han mostrado el diente y las uñas. Para eso son las campañas, para que las y los ciudadanos, con estricto sentido crítico, puedan discernir qué oferta electoral le conviene más. Los candidatos no son solamente personas y propuestas. Son también su trayectoria, y la trayectoria del equipo que los acompaña, son también su forma en cómo entienden el ejercicio del poder y lo que éste representa para cada uno de ellos; y por último, y no menos importante, lo es también cómo su familia se involucra con este poder, y por último, lo que está dispuesto hacer para ganar.

Primera razón: Yo no votaría por Héctor Astudillo porque no tiene respeto por los ciudadanos. Su campaña está fundada en mentiras. Promete orden y paz y se acompaña de alcaldes señalados por medios de comunicación de tener vínculos con los que han destruido el orden y la paz en Guerrero. ¿Cómo creerle pues?

Promete que combatirá la corrupción y sus principales operadores políticos son dos enormes corruptos: Manuel Añorve que anda impune luego de saquear las finanzas de Acapulco y de entregar a Acapulco a la delincuencia, y el otro es René Juárez Cisneros, que también saqueó al estado siendo gobernador. Es uno de los hombres más ricos de la entidad con propiedades en el extranjero, la delincuencia tuvo cobijo institucional en su gobierno. ¿Cómo creerle, pues?

Un candidato que recurre a la infamia vil, a la reiteración de una mentira para lograr dañar a sus oponentes, es un peligro si llegase a ser gobernador. Su código moral está dañado, pervertido, si lo tiene. Ese es el caso de las recientes acusaciones derivadas de grabaciones ilegales. Grabaciones que no tienen ningún valor, pues ni siquiera en ellas se puede inferir que los que allí hablan, estén cometiendo algún delito. Cuando las investigaciones concluyan, el veredicto final es que no hay materia para fincar responsabilidades. Las grabaciones presentadas son tan frívolas y ociosas que ni siquiera el Tribunal las ha tomado en serio, sólo son un recurso vil para justificar la guerra sucia electoral, a la que está acostumbrado Manuel Añorve.

Este mismo día, la vocera de la campaña de Astudillo Erika Lürhs Cortés, cambió la versión inicial de las grabaciones, y ahora, al anunciar que el PRI presentó una denuncia ante la PGR contra el gobernador, aseguró que es Ortega el que habla de una “Bety”. “El gobernador trata de eludir la responsabilidad en la que ha incurrido, cuando tácitamente confiesa que se cambiaron las bases de una licitación, lo que se castiga con nueve años de prisión”, afirmó este día a reporteros. La más repugnante de las mentiras en este montaje de Añorve-Astudillo, es la parte donde dicen que el gobierno del estado está despidiendo a trabajadores que quieren apoyar al PRI, y obliga a los funcionarios a hacer activismo a favor de la candidata perredistas. Por ningún lado hay una sólo denuncia pública sobre estos hechos, sólo existen en el guión perverso de Manuel Añorve.

Estas supuestas pruebas que presenta el PRI, ya fueron aclaradas por el mismo gobernador. Sin embargo, eso no es lo que le importa a Astudillo, lo que quiere y así lo quiere Manuel Añorve, es hacer escándalo, es lanzar lodo, hacer crecer una falsa indignación, sustentada en un montaje de los que él fabrica con mucha facilidad. La mentira es el método de Astudillo-Añorve.

Este día también, el PRI puso en marcha la etapa final de su campaña sucia, quiere sorprender en esta etapa al electorado lelo, el que no sabe casi nada de nada. Quieren revivir a un alicaído Astudillo. Para ello habilitaron a seudo líderes para que hicieran protestas en varios lugares de Acapulco con el mismo tema: reiterar la mentira en la que pretenden hacer ver que gobernador Rogelio Ortega está apoyando a la perredista Beatriz Mojica. Este fue el caso del supuesto presidente de la Asociación Civil Unidad Ciudadana, Jorge Campos Chávez, que con un pequeñísimo grupo de gente se plantó afuera de la delegación de Finanzas de Acapulco y acusó que el gobernador “utiliza los recursos del pueblo” para financiar la campaña de Mojica Morga.

Lo mismo ocurrió con una extraña protesta de universitarios de la UAGro en el Asta Bandera del Parque Papagayo, allí un grupo de unos 15 jóvenes culparon al gobierno de Rogelio Ortega por no haber recibido el pago de una beca que les la universidad. En las cartulinas habían escrito “¿Ortega y mi beca?” La protesta fue encabezada por María Magdalena Rivera Lorenzo, quien dijo: “siempre nos dicen que la culpa no es de la UAGro, sino que del gobierno estatal”. Atrás de esta protesta está el rector de la universidad de Guerrero, Javier Saldaña, esbirro de Manuel Añorve.

Por toda esta cantidad de montajes y mentiras triviales, rústicas incluso, es porque yo no votaría por Héctor Astudillo. No necesito más.

La segunda razón no necesita tanta explicación. No votaré por Astudillo, porque le acompaña un partido infame y grotesco: el Partido Verde. Un partido que ha violado reiteradamente la ley y las normas electorales. Un partido que miente brutalmente a las y los ciudadanos a los que considera estúpidos. Un partido que fue sancionado con la multa más alta en la historia electoral mexicana por cometer excesos y abusos en su publicidad. Por usar también una publicidad engañosa. El PVEM es un partido engañabobos, sólo los tarados y acríticos podrían creerle. Los candidatos del PVEM son lo mismo que el PRI. En Acapulco, un tipo que hace diez años no existía, ahora se presenta como empresario exitoso. De la noche a la mañana se hizo dueño de una compañía de seguridad valuada en cientos de millones de pesos. Del tal Jacko Badillo, candidato del Verde a la alcaldía de Acapulco, no hay ningún registro de que antes tuviera siquiera un millón de pesos. Su ascenso económico es sospechosísimo y oscuro, ¿quieres que estos te gobiernen?

La tercera razón, es más sencilla: se trata de que con Astudillo también va un ambicioso desalmado como Manuel Añorve. Votar por Astudillo significa de facto olvidar que Acapulco está hundido en la mierda porque así lo dejó Añorve. Votar por Astudillo es aceptar que Añorve vuelva a robarles a los guerrerenses. Eso es no tener ni la más elemental capacidad de indignación, ni de vergüenza.

Se dice ya, que de ganar la gubernatura, la negociación de Héctor Astudillo dentro del PRI es como sigue: Manuel Añorve va como secretario de Finanzas; él ya fue secretario de Finanzas con Ángel Aguirre. Para René Juárez y su equipo, le tienen preparado la coordinación del Congreso local. Está confirmado que Añorve Baños fue desplazado de la coordinación de la campaña de Astudillo en Acapulco, por lo negativo de su presencia. La coordinación estuvo a cargo de la gente de Juárez Cisneros. Así, el gobierno que promete Astudillo es de terror. Significa el regreso de los que han hecho el mayor daño financiero a Guerrero y en materia de seguridad. ¿Cómo creerle a Astudillo, pues? Por eso no votaría nunca por Astudillo-Añorve.

LA CONTRA

Qué hace Luis Walton, candidato del Partido Ciudadano a la gubernatura de Guerrero, en esta elección? ¿A qué juega Walton, si nunca fue competitivo? ¿Por qué sigue engañando a sus simpatizantes de que está compitiendo por la gubernatura, cuando hace semanas ya perdió de vista ese objetivo? ¿Por qué Walton le oculta a sus seguidores que de 15 puntos que llegó a tener en las primeras dos semanas, se derrumbó en las últimas encuestas a 6?


Walton está cegado, está llenó de rencor, de odio. Así ¿cómo puede siquiera creer que puede ser gobernador? Hizo bien el PRD en no designarlo su candidato, el pésimo ex alcalde de Acapulco, no está a la altura de lo que quieren los guerrerenses; no tiene la virtud de la sensatez, el equilibrio mental para reconocer que su campaña se cayó, y no tiene nada ya qué hacer en esta elección; no tiene la grandeza para aceptar que más grande que su rencor y revanchismo, es el bienestar de la gente. Walton será recordado como el hombre vil que por satisfacer su deseo de venganza llevó a la quiebra a su partido. Candidatos y militancia de Walton, serán los indeseables de los próximos seis años. El tiempo apremia, las campañas ya casi terminan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario