Por Marcial Campuzano
+Nunca entendió la naturaleza de su designación; se bronqueó con diputados y heredará deudas a Astudillo
Con un evento en el que galardonará a sus amigos con condecoraciones y premios civiles, el gobernador Rogelio Ortega terminará este lunes su gestión como gobernador interino del estado de Guerrero, y con ello dejará de ser el huésped distinguido de la residencia oficial Casa Acapulco, que está ubicada en un exclusivo lugar de las Brisas con vista al mar y playa privada que con seguridad disfrutó.
Con su partida, el académico hecho gobernador por la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática, dejará en el baúl de los pendientes de la administración pública estatal, un montón de proyectos inacabados y una abultada deuda que heredará al gobernador Héctor Astudillo quien este martes asumirá la titularidad del Poder Ejecutivo del estado.
El doctor Rogelio Ortega, como le dicen sus cuates en la Universidad Autónoma de Guerrero, se va de la administración pública estatal en medio de un montón de críticas, porque hay quienes dicen que nunca entendió la naturaleza de su designación, que fue de transición y pretendió en un muy corto plazo hacer planes como si encabezaría un gobierno de muchos años, pero además se bronqueó con todo mundo.
En los primeros 3 meses de su gobierno, Rogelio Ortega en luna de miel se dedicó a despedir y a retirar del gabinete estatal todo aquello que olía a Angel Aguirre, a quien de entrada acusó que le dejó las arcas vacías, es decir sin dinero para iniciar su función como “pacificador” del estado, que por cierto nunca cumplió porque a su llegada al gobierno continuaron las manifestaciones violentas y radicales; las tomas de calles, carreteras y autopistas, y la destrucción de oficinas.
Colocó a sus amigos en el gobierno y por ningún motivo se acordó de lo que es el arte de la política para generar consensos y acuerdos, y por el contrario se peleó con los diputados que integraron la 60 Legislatura, a quienes acusó de que le pedían money, money, money a cambio de la aprobación de sus iniciativas, lo cual molestó a todo el Poder Legislativo y sobrevino un rompimiento.
Insistió en su fantasioso proyecto de convertir la Casa Guerrero, al Conjunto Turístico Jacarandas, a la Unidad Deportiva conocida como Instituto del Deporte y la Juventud, y a muchas oficinas cercadas a la residencia oficial del gobernador en turno, en un complejo cultural que cuando menos representará una inversión cercana a los mil millones de pesos que el gobierno estatal no tiene.
Con seguridad, por su formación la intención de Rogelio Ortega y de su esposa era evitar que los gobernadores futuros tengan un lugar dónde vivir en Chilpacingo y para atender asuntos relacionados con la acción de gobierno, como ha ocurrido históricamente desde que la Casa de Gobierno se llamaba “Los Eucaliptos” en época de Rubén Figueroa Figueroa”, y después Casa Guerrero.
Al gobernador Rogelio Ortega le interesaba más asistir a eventos sociales que atender los problemas graves que enfrenta el estado, y a espaldas del Congreso y del propio pueblo de Guerrero, pretendió dar privilegios a organizaciones sociales en aras de resolver el conflicto social generado por la muerte y desaparición de normalistas de Ayotzinapa.
Y con un evento social cerrará su gobierno, luego de que arbitrariamente violó su propia convocatoria y el histórico decreto expedido que da cuenta de la entrega de condecoraciones y premios civiles con motivo de la celebración de un aniversario más de la erección del estado de Guerrero, que históricamente se lleva a cabo el 27 de octubre, pero como ya se va lo adelantó para éste lunes 26 en el que con seguridad beneficiará a sus amigos, toda vez que hasta este fin de semana se desconocía la relación de galardonados y los jurados que fueron integrados.
