martes, 2 de junio de 2015

¡Eureka! Beatriz, un triunfo inobjetable




Las jornadas democráticas de ejercer el voto de manera libre y secreta se han ido perfeccionando en los últimos años. Lejos quedaron aquellos tiempos de la denominada dictadura perfecta priista, del partido oficial que usa los colores de la bandera, del tapado designado por dedazo, aquella idea sindicalista del que se mueve no sale en la foto, de buscar el carro completo o la aplanadora, del uso de mapaches electorales para la operación zapato, el carrusel y toda una jerga de dislates en torno a un acontecimiento que significa, fiesta para los ciudadanos.

En el gobernante electo se deposita el poder que le delegan los ciudadanos, asume la responsabilidad con el respaldo popular que le otorgó con su voto y la declinación que por ella hicieron los demás aspirantes y la confianza en Beatriz Mojica Morga como gobernadora.

Pero, llegar al cargo no es suficiente. Los partidos políticos no siempre gozan de la simpatía popular. La democracia es una ruleta, es algo que difícilmente se puede controlar. Aunque haya quienes señalan que la política es una ciencia.

Es más bien un arte, la idea de ejercer el poder; el gobernar a los ciudadanos y cada pueblo es diferente, mientras en algunos lugares los académicos e intelectuales dan buenos resultados, como en el centro del país, en otras regiones rurales se necesitan políticos populachos, que la gente los aprecie, que se siente a comer con ellos, que baile en sus fiestas religiosas, que apoyen las corridas de toros, que los visiten aunque sea para echarse un taco. En otros lugares el prestigio social es lo más importante. Sobre todo en territorios conservadores, donde los valores familiares y de sana convivencia, y el abolengo son fundamentales.

Así que los gobernantes tienen que identificarse con el pueblo como lo ha hecho Beatriz Mojica Morga, de otra manera el poder delegado se desdibuja con el paso de los días; habría que ver como el alcalde capitalino Mario Moreno Arcos no le permitieron la instalación de parquímetros, cuando en otro momento era aclamado y hasta pudo haber sido candidato al gobierno estatal por el tricolor.
La incertidumbre es lo más característico en el ejercicio del poder. En escenarios adversos, si los gobernantes no actúan conforme a los ciudadanos esperan, pierden el encanto y simpatía de sus gobernados, eso ocurrió con las reformas federales y por eso ahora el voto de castigo hacia el tricolor.

Es como un juego donde si los gobernantes reciben el respaldo de su pueblo, lo que éste espera es reciprocidad, no que roben sus arcas para comprar mansiones de lujo. No que usen las despensas y diversos apoyos sociales para promover su imagen, sino para realmente entregarlas en casos urgentes. La respuesta negativa a una solicitud es lo que hace que los gobernantes pierdan el respaldo de su pueblo, que los vean con desdén y que en la siguiente oportunidad pierdan su apoyo a la hora de emitir su voto como pasó con los gobiernos priistas.

La elección de Beatriz Mojica Morga como gobernadora, es mero pretexto, lo que falta es lograr su legitimidad de manera contundente en las urnas y con su forma de ejercer el poder, sin abusos y sin excesos es como la pronto la veremos.

Correo: ariosp@unam.mx

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