Debe estar muy desesperado Héctor Astudillo Flores,
candidato del PRI a la gubernatura de Guerrero para tener que recurrir a la
guerra sucia electoral. Al hacerlo, lo único que logra es demostrar que ya se
le acabó la pólvora, que su campaña comienza su viaje hacia la segunda derrota,
tal como se lo recordó la candidata del PRD-PT, Beatriz Mojica Morga durante el
último debate de candidatos a gobernar Guerrero.
El recurso de grabar ilegalmente y difundir llamadas
telefónicas, también fue usado al final de la campaña de Ángel Aguirre. Una
llamada telefónica de Claudia Corichi, hija de Amalia García, fue usada por
Manuel Añorve, quien competía como candidato del PRI, para intentar dañar la
imagen del que en ese momento era el puntero de la elección. Ahora vuelve a
repetir la misma estrategia.
Las grabaciones filtradas a través de sitios de internet, en
sí, son fuegos fatuos; llamaradas que los medios consumen sin el menor sentido
crítico, sólo reproducen lo que les comparte el equipo de campaña de Astudillo.
Ninguna de las grabaciones hasta ahora exhibidas representa delito alguno que
se pueda perseguir, salvo el delito que cometió quien las hizo.
En ninguna de esas grabaciones hay implicaciones graves, son
sólo cruce de comentarios y sugerencias generales referente a las campañas y
los candidatos; son voces que no se puede considerar pertenezcan en realidad a
funcionarios o candidatos, como según dicen los propios filtradores, al
identificar las voces con etiquetas que escriben sobre la grabación.
La grabación donde una supuesta voz que atribuyen a Figueroa
Smutny, le dice a otro que necesita 50 mil pesos mensuales para apoyar la
campaña de Evodio, es eso nada más, una conversación, no hay allí ningún hecho
consumado, lo mismo ocurre en todas las demás, incluso en la que hicieron y le
acreditan al secretario de Finanzas del estado, Eliseo Moyao. No hay hechos
consumados, sólo son pláticas y planes que, llevados al ámbito de lo electoral,
se les intenta hacer ver como actos realizados, pero ninguno, en el estricto
sentido, lo son.
No hay materia en esas grabaciones más que para enlodar la
campaña de Beatriz Mojica. Y ese es el fin: pretenden generar una avalancha de
artificial indignación y así bajar la preferencia electoral que a estas alturas
ya tiene consolidada la perredistas. De no ser así, no se hubieran molestado
tanto en violentar la ley, así como el llamado pacto de civilidad que el PRI
firmó.
Las grabaciones hechas de forma ilegal, porque no existe
otra manera, pues la única institución que puede legalmente hacer esto, y
aparte, que sirva como prueba en cualquier juicio, es la Procuraduría General
de la República (PGR) y el Cisen; así pues, estas grabaciones ilegales deben
ser investigadas y castigar a quien o quienes las hicieron. Este es en realidad
el fondo grave del asunto, porque la campaña sucia del PRI, lo que nos está
diciendo a todos, es que ellos poseen el equipo y la tecnología para intervenir
llamadas de quien sea para los fines que quieran. En el contexto grave del
crimen organizado y la violencia que se vive en Guerrero, disponer de un
dispositivo como este vulnera a la sociedad y a sus instituciones. Y todavía
sería más peligroso y más indignante si se comprueba que las grabaciones las
hizo algún órgano federal del estado.
Un personaje siniestro como Manuel Añorve, principal asesor
de la campaña de Héctor Astudillo, no se mide a la hora de intentar lograr sus
objetivos. Sabe que esta es la campaña del adiós definitivo del PRI en
Guerrero. Por lo mismo, echa mano de cuanto recurso pueda tener a su alcance,
lo mismo le da pedir ayuda al crimen organizado, que recibir lo que pueda
proveerle su jefe, Manlio Fabio Beltrones, desde su estratégica posición como
coordinador de los priístas en la Cámara federal de diputados, y sus influencias
en las esferas del gobierno federal.
La guerra sucia contra la candidata del PRD-PT, ocurre a
unos días de que comenzara una avalancha de adhesiones a su favor. Se dice que
la suma de apoyos de militantes, simpatizantes y candidatos de otros partidos,
luego de salir con buenos resultados del último debate de candidatos, la
colocó, casi inmediatamente adelante, por varios puntos de ventaja, en la
preferencia del electorado guerrerense.
En menos de una semana y a escasos días de que concluya el
proceso electoral, la elección en Guerrero dejó de ser de dos para concentrarse
casi únicamente en la persona de Beatriz Mojica. Su contraparte, el priísta
Astudillo, parece que se ha derrumbado, pues de acuerdo a la percepción
ciudadana, su campaña se estancó hace varias semanas.
Aun, cuando la campaña de Héctor Astudillo está recibiendo
ayuda del candidato del Partido Movimiento Ciudadano, Luis Walton Aburto, quien
mantiene una campaña de rencor y revancha contra la perredistas por no haber
sido designado candidato del PRD, la campaña del PRI cada vez se desinfla más,
pues ha exhibido las mañas, la manipulación y la mentira que los ciudadanos
tanto le han recriminado durante años.
Las malas mañas priístas han quedado registradas en los
medios de comunicación cuando en su afán de sorprender a los ciudadanos,
pretende hacer pasar a priístas como perredistas. Pretende acusar de corruptos
a otros, cuando de todos es sabido que ellos son la universidad de la
corrupción. Incluso, en el colmo de todos los colmos, su candidato Astudillo ha
dicho que castigará a todos los corruptos si llega a ser gobernador. Cuando don
Héctor dijo esta autoincriminación, evitó voltear a su lado donde estaba parado
Manuel Añorve y René Juárez, uno se robó casi mil millones del presupuesto de
Acapulco, y el otro dejó en la miseria a Guerrero y con una deuda que hasta la
fecha no termina de pagarse. Para finales de 2004, la SHCP entregó al gobierno
de René Juárez Cisneros, la cantidad de 556 millones de pesos por concepto de
excedentes petroleros, de este dinero nunca se supo nada. La deuda que dejó
Juárez Cisneros al siguiente gobierno fue de mil 699 millones de pesos. El
dólar costaba 11 pesos.
Así pues, en la recta final de las campañas electorales en
Guerrero, el panorama parece estar definido a favor de la candidata perredista
Mojica Morga, la desesperación de candidato Astudillo y su probable derrota es
notaria en la estrategia de guerra sucia que están aplicando y que se espera
continúe aumentando conforme se acerque el día de la elección.

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