jueves, 2 de octubre de 2014

¿La caída de Ángel Aguirre?




El que ya no sabe qué hacer, es el gobernador Ángel Aguirre Rivero.


Desde la Presidencia de la República lo están presionando mucho para resolver el asesinato de 3 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, así como la desaparición de otros 43 jóvenes en Iguala; sin contar, claro, del ataque que también sufrieron jugadores del equipo de futbol “Los Avispones”.




De acuerdo a columnistas de la Ciudad de México, en la Secretaría de Gobernación se prepara una salida política para evitar que las protestas masivas de los normalistas de Ayotzinapa, de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y otras organizaciones sociales se extiendan en todo el país.

Y para el inquilino del Palacio de Covián (Miguel Ángel Osorio Chong), aseguran, la salida más correcta es que Ángel Aguirre solicite licencia como gobernador y escoja cuanto antes a alguien de su entera confianza para despachar en Casa Guerrero.

Desde un principio he señalado en esta columna de la ausencia de gobierno en la entidad y de la irresponsabilidad tremenda de otorgarle demasiado poder a su sobrino Jesús Ernesto Aguirre Gutiérrez.



Ángel Aguirre ha preferido más las fiestas que cumplir con la responsabilidad que le confirieron los electores el 30 de enero de 2011.

Y muy mal se han visto los dirigentes del PRD en defenderlo a capa y espada. Pero es obvio que el apoyo que le han otorgado no es gratuito. Se han beneficiado con cargos y otro tipo de prebendas. Eso queda muy claro.

Gracias a Ángel Aguirre se disparó la narco inseguridad en Guerrero, y en su gobierno es cuando más asesinatos se han cometido contra dirigentes de organizaciones sociales.

Todo lo que mal empieza, mal acaba. ¿O no?

El político ometepequense tiene que ir valorando en solicitar licencia como gobernador. De lo contrario, las protestas de organizaciones sociales van a intensificarse más en su contra.

Desde luego que son muchos los que están preocupados de que Aguirre caiga, en especial, sus colaboradores más cercanos, alcaldes, legisladores, dirigentes del PRD y de otras fuerzas políticas que se han beneficiado con el segundo gobierno de “izquierda” en la entidad.

Ni siquiera Zeferino Torreblanca Galindo enfrentó graves problemas como su sucesor en el cargo. Y muchos se preguntarán por qué. Muy sencillo. Independientemente de su actitud soberbia, el también ex alcalde de Acapulco sí le dedicaba tiempo atender lo que su agenda le permitía y hacía constantes reuniones con sus colaboradores para evaluar las acciones de gobierno.





 Ángel Aguirre demostró su desinterés de atender los problemas de la Guerrero desde que rindió protesta por segunda ocasión como gobernador. Pero eso no es todo. Designó a algunas personas sin perfil para ocupar algunas secretarías de despacho. Y lo que más le han cuestionado es el haber incorporado a decenas de sus familiares en diversos cargos de la administración estatal. Nepotismo total.

Hay quienes quieren quedar bien con el mentado jefazo, asegurando que todo lo malo que ocurre en la entidad, son provocados por los adversarios de la izquierda electoral, con el único fin de hacer quedar mal al PRD en las elecciones de 2015.

Si Ángel Aguirre fuera un gobernante responsable, no le estallarían a cada rato problemas. Su ausencia constante en el ejercicio del poder, es la causa de todo lo que le ocurre. Por lo tanto, que no se queje.

Lo primero que le estalló fue el asesinato de dos estudiantes –también de Ayotzinapa– el 12 de diciembre de 2011, a ocho meses de haber asumido la gubernatura.

Posteriormente los grupos de la delincuencia organizada comenzaron a aplicar sus estrategias de terror al sector productivo: robos a mano armada, extorsiones, cobros de derecho de piso, secuestros, levantones y ejecuciones. Su irresponsabilidad de brindar seguridad a los guerrerenses dio pauta a que en varios municipios surgieran grupos de autodefensa.



Y eso no es todo. Los asesinatos cometidos en contra de luchadores sociales siguen en la total impunidad. Incluso, tampoco han sido esclarecidos los homicidios de miembros de la clase política.

El caso Chavarría, es un ejemplo muy claro de que su gobierno no le importa resolver ningún crimen. Y eso que fue un compromiso que hizo cuando andaba en campaña.

La madrugada del 14 de septiembre de 2013, fue sorprendido por la tormenta tropical “Manuel”, que ocasionó serios daños a la infraestructura carretera y muchas muertes en su paso por la entidad. El gobernador Aguirre no alertó a la ciudadanía de las fuertes lluvias, a pesar de que la Comisión Nacional del Agua y el Servicio Meteorológico Nacional informaron a tiempo a los mandatarios de las entidades en donde “Manuel” iba a provocar fuertes lluvias.

Le valió a Ángel Aguirre alertar a sus gobernados, ya que prefirió convivir con sus invitados en la residencia oficial Casa Guerrero, luego de que entregará la presea “Sentimientos de la Nación” en la Iglesia de Santa María de la Asunción.

En una foto que se publicó al día siguiente en algunos diarios estatales, se veía a un gobernante muy sonriente, mientras miles de guerrerenses perdían en ese momento sus viviendas a causa de las fuertes lluvias.



No cabe duda que Ángel Aguirre ha sido un desastre como gobernador de Guerrero. Y lo más grave es que todavía pretende imponer a su hijo Ángel Aguirre Herrera como alcalde de Acapulco y a sus amigos para otros cargos de elección popular.

Lo que ocurrió en Iguala (entre el 26 y 27 de septiembre) fue algo grave y que revivió el fantasma de la “Guerra Sucia”. Ningún otro gobernador del país quisiera estar en los zapatos de Ángel Aguirre, pues el asesinato de 3 estudiantes de la Normal de Aytozinapa, un jugador del equipo de futbol “Los Avispones”, un chofer de un autobús y una usuaria del transporte público, no es cualquier cosa.



Y, peor aún, la desaparición de 43 normalistas, justifica lo que hace unos días dijo el presidente Enrique Peña Nieto: “En Guerrero hay debilidad institucional”.

Cuando el presidente Peña Nieto expresó eso estaba molesto. ¡Y cómo no! En Los Pinos ya están cansados de estar ayudando a cada rato al gobernador Ángel Aguirre.

Es urgente que el mandatario perredista solicite licencia al cargo, porque ha demostrado en tres años y medio que no puede con la responsabilidad de gobernar. Porque si no lo hace las cosas se le van a complicar más de la cuenta.

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