El que ya no sabe qué hacer, es el gobernador Ángel Aguirre
Rivero.
Desde la Presidencia de la República lo están presionando
mucho para resolver el asesinato de 3 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa,
así como la desaparición de otros 43 jóvenes en Iguala; sin contar, claro, del
ataque que también sufrieron jugadores del equipo de futbol “Los Avispones”.
De acuerdo a columnistas de la Ciudad de México, en la
Secretaría de Gobernación se prepara una salida política para evitar que las
protestas masivas de los normalistas de Ayotzinapa, de la Coordinadora Nacional
de Trabajadores de la Educación (CNTE) y otras organizaciones sociales se
extiendan en todo el país.
Y para el inquilino del Palacio de Covián (Miguel Ángel
Osorio Chong), aseguran, la salida más correcta es que Ángel Aguirre solicite
licencia como gobernador y escoja cuanto antes a alguien de su entera confianza
para despachar en Casa Guerrero.
Desde un principio he señalado en esta columna de la
ausencia de gobierno en la entidad y de la irresponsabilidad tremenda de
otorgarle demasiado poder a su sobrino Jesús Ernesto Aguirre Gutiérrez.
Ángel Aguirre ha preferido más las fiestas que cumplir con
la responsabilidad que le confirieron los electores el 30 de enero de 2011.
Y muy mal se han visto los dirigentes del PRD en defenderlo
a capa y espada. Pero es obvio que el apoyo que le han otorgado no es gratuito.
Se han beneficiado con cargos y otro tipo de prebendas. Eso queda muy claro.
Gracias a Ángel Aguirre se disparó la narco inseguridad en
Guerrero, y en su gobierno es cuando más asesinatos se han cometido contra
dirigentes de organizaciones sociales.
Todo lo que mal empieza, mal acaba. ¿O no?
El político ometepequense tiene que ir valorando en
solicitar licencia como gobernador. De lo contrario, las protestas de
organizaciones sociales van a intensificarse más en su contra.
Desde luego que son muchos los que están preocupados de que
Aguirre caiga, en especial, sus colaboradores más cercanos, alcaldes,
legisladores, dirigentes del PRD y de otras fuerzas políticas que se han
beneficiado con el segundo gobierno de “izquierda” en la entidad.
Ni siquiera Zeferino Torreblanca Galindo enfrentó graves
problemas como su sucesor en el cargo. Y muchos se preguntarán por qué. Muy
sencillo. Independientemente de su actitud soberbia, el también ex alcalde de
Acapulco sí le dedicaba tiempo atender lo que su agenda le permitía y hacía
constantes reuniones con sus colaboradores para evaluar las acciones de
gobierno.
Hay quienes quieren quedar bien con el mentado jefazo,
asegurando que todo lo malo que ocurre en la entidad, son provocados por los
adversarios de la izquierda electoral, con el único fin de hacer quedar mal al
PRD en las elecciones de 2015.
Si Ángel Aguirre fuera un gobernante responsable, no le
estallarían a cada rato problemas. Su ausencia constante en el ejercicio del
poder, es la causa de todo lo que le ocurre. Por lo tanto, que no se queje.
Lo primero que le estalló fue el asesinato de dos
estudiantes –también de Ayotzinapa– el 12 de diciembre de 2011, a ocho meses de
haber asumido la gubernatura.
Posteriormente los grupos de la delincuencia organizada
comenzaron a aplicar sus estrategias de terror al sector productivo: robos a
mano armada, extorsiones, cobros de derecho de piso, secuestros, levantones y
ejecuciones. Su irresponsabilidad de brindar seguridad a los guerrerenses dio
pauta a que en varios municipios surgieran grupos de autodefensa.
Y eso no es todo. Los asesinatos cometidos en contra de
luchadores sociales siguen en la total impunidad. Incluso, tampoco han sido
esclarecidos los homicidios de miembros de la clase política.
El caso Chavarría, es un ejemplo muy claro de que su
gobierno no le importa resolver ningún crimen. Y eso que fue un compromiso que
hizo cuando andaba en campaña.
La madrugada del 14 de septiembre de 2013, fue sorprendido
por la tormenta tropical “Manuel”, que ocasionó serios daños a la
infraestructura carretera y muchas muertes en su paso por la entidad. El
gobernador Aguirre no alertó a la ciudadanía de las fuertes lluvias, a pesar de
que la Comisión Nacional del Agua y el Servicio Meteorológico Nacional
informaron a tiempo a los mandatarios de las entidades en donde “Manuel” iba a
provocar fuertes lluvias.
Le valió a Ángel Aguirre alertar a sus gobernados, ya que
prefirió convivir con sus invitados en la residencia oficial Casa Guerrero,
luego de que entregará la presea “Sentimientos de la Nación” en la Iglesia de
Santa María de la Asunción.
En una foto que se publicó al día siguiente en algunos
diarios estatales, se veía a un gobernante muy sonriente, mientras miles de
guerrerenses perdían en ese momento sus viviendas a causa de las fuertes
lluvias.
No cabe duda que Ángel Aguirre ha sido un desastre como
gobernador de Guerrero. Y lo más grave es que todavía pretende imponer a su
hijo Ángel Aguirre Herrera como alcalde de Acapulco y a sus amigos para otros
cargos de elección popular.
Lo que ocurrió en Iguala (entre el 26 y 27 de septiembre)
fue algo grave y que revivió el fantasma de la “Guerra Sucia”. Ningún otro
gobernador del país quisiera estar en los zapatos de Ángel Aguirre, pues el
asesinato de 3 estudiantes de la Normal de Aytozinapa, un jugador del equipo de
futbol “Los Avispones”, un chofer de un autobús y una usuaria del transporte
público, no es cualquier cosa.
Y, peor aún, la desaparición de 43 normalistas, justifica lo
que hace unos días dijo el presidente Enrique Peña Nieto: “En Guerrero hay
debilidad institucional”.
Cuando el presidente Peña Nieto expresó eso estaba molesto.
¡Y cómo no! En Los Pinos ya están cansados de estar ayudando a cada rato al
gobernador Ángel Aguirre.
Es urgente que el mandatario perredista solicite licencia al
cargo, porque ha demostrado en tres años y medio que no puede con la
responsabilidad de gobernar. Porque si no lo hace las cosas se le van a
complicar más de la cuenta.







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