Por Roberto Ramírez Bravo 18 agosto 2014
En las elecciones del próximo año, el Movimiento
Regeneración Nacional (Morena), constituido ya como partido político, no podrá
hacer alianzas con otros institutos para postular candidatos a cargos de orden
federal, específicamente diputados federales, pero sí estará en libertad de
hacerlo en los del orden local, es decir para gobernador, para presidencias
municipales y para diputados locales.
El origen de este pequeño embrollo es que los votos que
contabilice en la elección federal contarán para la asignación de recursos y
para la conformación de la Cámara de Diputados federal y, por tanto, de las
fracciones parlamentarias, con lo que se apuntalará la búsqueda de la
presidencia de la República en 2018.
En lo local no hay ese problema. Por ello, los partidos
políticos de izquierda han empezado a mirar al hermano recién nacido con
interés, específicamente en lo que se refiere a la gubernatura y a las
principales alcaldías.
Dos casos despiertan al menos curiosidad: la candidatura a
gobernador, y la presidencia municipal de Acapulco.
En el primer caso, Morena será factor decisivo de hacia
dónde se incline la balanza. El líder nacional del Movimiento, Andrés Manuel
López Obrador, planteó como candidato al secretario de Salud estatal, Lázaro
Mazón Alonso, y deslindó al alcalde de Acapulco, Luis Walton Aburto, a quien
también había mencionado para esa posición.
Pero el alcalde se está moviendo para ser candidato, aunque
sólo vaya postulado por su partido. En ese escenario habría tres aspirantes por
la izquierda: Walton por Movimiento Ciudadano, Mazón por Morena, y el que
postule el PRD, que ya no parece muy seguro que sea el senador Armando Ríos
Piter.
Entre los tres se repartirían los casi 700 mil votos que se
llevó el ahora gobernador Ángel Aguirre Rivero con la coalición Guerrero será
mejor. Sin embargo, se diría que ninguno de los tres ofrece un triunfo
garantizado. La posibilidad tanto de ganar como de perder estaría en el aire
para los tres.
Pero si dos de ellos hacen alianza, podrían vencer al que
quedara solo y tendría más posibilidades frente a un PRI que viene dispuesto a
todo. La cuestión es: ¿quiénes podrían hacer la alianza de dos?
Al parecer, esa posibilidad sólo existe entre Morena y MC,
si Ríos Piter es candidato del PRD; o entre MC y PRD. Ya López Obrador ha
llamado “achichincle de Peña Nieto” al senador, por lo que es poco creíble que
pudiera apoyarlo ahora, y Morena quedaría descartado.
Una eventual alianza sólo entre Morena y MC estaría determinada
por quién sea el candidato: si el alcalde o el secretario de Salud. Como
difícilmente uno estaría dispuesto a ceder en favor del otro, tendrían que ser
las dirigencias nacionales quienes inclinen la balanza.
En cambio, la alianza sólo entre MC y el PRD tiene otros
signos. El reciente acercamiento de MC con Cuauhtémoc Cárdenas, quien al
parecer será el dirigente nacional perredista, se anticipa a esa posibilidad,
incluso con Ríos Piter como candidato. Pero Cárdenas también ha mostrado
cercanía con Walton y distancia con el senador, lo que podría abrir la
posibilidad de que el alcalde porteño empuje en pos de su propia postulación
por ambos partidos; o que Alberto López Rosas, que también tiene estrecha
cercanía con Cárdenas, se reposicione al interior del sol azteca.
El Morena, si Ríos Piter no fuera el candidato, tendría que
verse seducido a sumarse, porque, además, es poco práctico que quiera ir solo
en la búsqueda de la gubernatura.
Ese escenario es el que abriría paso a una alianza otra vez
de los tres –y aún no se incluye aquí al PT, que también ha sido aliancista–,
con la consecuente posibilidad de retener la gubernatura.
Lo relevante de este asunto es que para eso es necesario que
Ríos Piter no esté en la contienda, pues de pronto, y a pesar de los resultados
de las encuestas, que lo favorecen, el senador se ha convertido en un factor
que dificulta los acercamientos y que, en consecuencia, pone en riesgo el
triunfo de la izquierda frente al PRI. n

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