El voyerista
Por Alfredo Guzmán
Los que estudiaron Ciencias de la Comunicación, saben qué
significa el teléfono descompuesto. Es un ejercicio, donde se le transmite a
una persona un mensaje verbal, y ésta tiene que regresar y repetirlo a otra
persona y así sucesivamente, el mensaje seguirá hasta que se termine la fila de
participantes. Y al final se solicita al último que recibió el mensaje, que
diga lo que le dijeron y se compara con el primer mensaje y se identifica cómo
es que el mensaje sufre deformaciones terribles.
Se manipula el primer mensaje
al contacto con las personas.
En lo anterior influye el contexto de cada quien, la
percepción que se recibe y cómo se cambia o se adapta el mensaje y se deforma.
En esto no hay truco. Es natural.
En comunicación, es obligado, quien se dedique a ello
profesionalmente, a no quedarse con la primer y única fuente, sino buscar a la
contraparte. No hacerlo, es la mejor forma de manipular la información, con
fines diversos. Sobre todo en temas delicados.
Cuando es denuncia, no hay problema. Se lanza y ya. Pero
cuando toca temas sensibles, delicados, peligrosos, cuya manipulación o
exhibición, puede generar conflictos, es obligado. No es ético, pues.
Nota de primera plana y motivo de escándalo fue conocer que
el Instituto Nacional Electoral (INE), organismo responsable de organizar las
elecciones en todo el país, había notificado a una madre de familia de Tixtla,
que su hijo, un joven que aún se desconoce su paradero, había sido insaculado
para que se le pudiera considerar en la organización de la casilla cercana a su
domicilio en las próximas elecciones. Lo anterior, no ocurrió nunca, pero esa
percepción es la que predomina.
La insaculación, es un procedimiento que realiza una
máquina, (computadora) que contiene la lista nominal y elige a ciudadanos, para
organizar la casilla.
En efecto, el pasado 7 de febrero del 2015, el programa del
INE eligió a 37 mil 632 ciudadanos pertenecientes al Distrito 7, con cabecera
en Chilpancingo, cuya letra del apellido iniciara con “V”, pero como no se
completaron, siguió X, Y y Z hasta llegar a la “A” y ahí elige a Adán Abraján
Cruz, quien es uno de los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa.
Cuando se conoce la lista de los 37, 632 de la primera
insaculación, se detecta que hay 4 jóvenes que aparecen en la lista de
desaparecidos de Ayotzinapa. Se opta por no notificarlos, para evitar
problemas. Una supervisora de Tixtla, familiar político de Adán, es quien lo
detecta e informa al Distrito 7, donde pertenece Tixtla.
La notificación se reserva y no se entrega, pero se supone
que la misma supervisora, lo comenta con su hermana, que es cuñada del padre
del joven desaparecido. La madre del joven, se entera y reserva el dato, más de
un mes, pero se supone que lo comenta en una asamblea y ahí, es donde “alguien”
detecta que si se manipula, el dato, surge un escándalo.
Hasta que hace unos días, aparece una denuncia en el
periódico Reforma, que indica que el INE notificó en esos días a la madre, lo
cual es falso. Pero de ahí surge un escándalo y una manipulación.
“INE elige a
normalista desaparecido para estar en casilla” Y se deja entrever que eso
afectó a la madre, lo cual es normal, comprenderlo. Pero hasta eso se manipula.
Se entiende que si hubiera ocurrido, hubiera sido una falta
total de respeto. Al luto de todos.
No fue así, pero así se hacen los chismes. ¿Qué ocurrió, no
sé?
Pero la manipulación de la información, provoca más daño que
si en realidad hubiera ocurrido la notificación a la madre. Y a río revuelto,
ganancia de pescadores.
“Qué poca madre” “Son chingaderas” “Pinche INE” “Chinguen a
su madre” “Ayotzi vive” “No a las elecciones” y cosas por el estilo. Surge como
deformación de una información manipulada.
La manipulación que se realiza del hecho, generó más daño,
que si en realidad, el INE, hubiera acudido a la casa del joven y preguntarle
por él a la madre. Lo cuál hubiera sido, poca madre.
La percepción del evento, es que el INE, es insensible al
dolor de las madres. Que no tiene respeto por el dolor y el duelo por la
desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa. El Distrito 7 y su personal, quizá
sean los únicos funcionarios del INE en Guerrero, que han manifestado
públicamente su apoyo, solidaridad y entendimiento por la desaparición de los
jóvenes estudiantes. Pusieron una manta con un letrero que decía “Nos faltan 43
en el padrón electoral” y cosas por el estilo.
Eso les ha provocado conflictos con el INE nacional y local.
Pero, bueno, como en esto, también hay que manipular, que
viva la manipulación.
A verdades a medias, mentiras completas.
Gracias.
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