jueves, 23 de octubre de 2014

Con casi 22 mil 500 desaparecidos en México ¿Por qué el furor llegó con los 43 de Ayotzinapa?


Palabras Mayores

Por Jorge Romero Rendón

De acuerdo con datos oficiales del gobierno federal, se contabilizaron 22,322 casos de personas desaparecidas en México, de los que casi 5 mil se registraron en Tamaulipas, mientras que Guerrero ocupa el lugar 14 a nivel nacional, como parte de una geografía terrorífica que incluye a TODOS los estados del país y al Distrito Federal, por causas ligadas principalmente a la violencia del crimen organizado y a una de sus vertientes, la trata de personas.

De acuerdo con los expertos del gobierno, las bandas criminales mexicanas evolucionaron de ser promotoras del miedo mediante ejecuciones sangrientas ejemplares, difundidas para disuadir a sus competidores, evitar traiciones y enseñar lo que podría sucederle a quienes no acepten cooperar con ellos, a esconder el destino de sus víctimas… desapareciéndolas.

Los estados con mayor cantidad de desaparecidos son cinco: Tamaulipas, Jalisco, Estado de México, Distrito Federal y Coahuila, que suman por sí solos la mitad de esos casos (casi 12 mil). Mientras que Guerrero tiene registrados 406 casos acumulados desde el gobierno anterior de Zeferino Torreblanca al actual. A la vez que el presidente Enrique Peña Nieto dejó de su gubernatura en el Estado de México 1,554 casos pendientes de desapariciones.

En ese marco, y luego de conocerse casos como el exterminio de pueblos enteros, como el de Allende, en Coahuila, donde no quedó ninguno de sus 300 habitantes, entre hombres, mujeres, niños y ancianos, según reportaje difundido en redes sociales por el diputado federal Ricardo Mejía Berdeja, queda la pregunta del ¿por qué se ha permitido que ocurran tantos casos de desapariciones forzadas, sin que las autoridades haya reportado la solución de alguno de esos casos -22,322- en el país?

El tema es horrible y triste a la vez porque estamos hablando de personas de carne y hueso, con familias, con hijos, padres o hermanos, que dejaron un vacío tremendo a su alrededor, sin que nadie sepa su paradero, o de si están vivos o muertos –aunque aseguran criminales que todo desaparecido está muerto o trabaja para ellos de algún modo-, y ese vacío se ha convertido ya en parte de la historia y de la cultura de la violencia que hemos tenido que asumir a pesar nuestro.

¿De verdad están luchando por los desaparecidos o por intereses políticos…?

Por lo que, obviamente, el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa está dejando también una estela de pesar, de desconsuelo, de indignación e impotencia entre la población. Pero ¿por qué ahora se ha despertado tanta preocupación y se ha movilizado tanta gente por los normalistas en Guerrero, en México y en el extranjero?

Y la respuesta inicial es doblemente política: Primero, porque se sabe ciertamente –y así lo confirmó ayer la Procuraduría General de la República- que los que mataron a seis civiles, y desaparecieron a 43 normalistas fueron policías municipales de Iguala y de Cocula, que estaban al servicio de sicarios del crimen organizado, que se los llevaron con rumbo desconocido.

Lo que indigna es que se trata de policías y de que estos hayan servido a intereses criminales, y que el propio alcalde igualteco, su esposa y el jefe de Seguridad Pública hayan sido los autores intelectuales de esas muertes y desapariciones, como miembros activos del grupo criminal responsable… y porque pudieran quedar impunes. Algo de lo que los mexicanos estamos hartos…

Y segundo, porque los normalistas de Ayotzinapa forman parte de un colectivo organizado, con amplia capacidad de movilización, que cuenta además con alianzas con organizaciones radicales como la CNTE-CETEG y afines, e incluso con grupos clandestinos, que actúan de forma coordinada para crear un ambiente desestabilizador con el claro objetivo político de debilitar y cobrarle facturas pasadas –la Reforma Educativa, por ejemplo- al gobierno de Ángel Aguirre Rivero.

La suma de estos factores, además del puramente humanitario, es lo que ha llevado a los cetegistas a ganar la vanguardia de las acciones más violentas, con apoyo y liderazgo de los dirigentes oaxaqueños de la CNTE, para crear un ambiente de supuesta revuelta social para consumo de los medios de comunicación nacionales y extranjeros que parecen ir tras la sangre y la violencia para mantener el tema del caso Iguala en las primeras planas.

Lo malo es que en su empeño de provocar la caída del gobierno aguirrista, los cetegistas, normalistas y sus aliados están creando un clima de temor entre la población, y de pérdidas a las actividades económicas y educativas, ya que en estas tres semanas y media de conflicto se han perdido muchos días de clases, se han retrasado labores de gobierno y han tenido que cerrar por largos períodos muchos negocios, sin ninguna necesidad.

Porque dar la pelea contra un gobierno constitucional y que aún cuenta con apoyo ciudadano real –lo reflejan las encuestas- NO es de ninguna forma un recurso lícito para reclamar la aparición con vida de los 43 normalistas desaparecidos. Porque No tiene por qué pagar la sociedad ni el gobierno estatal por los delitos federales cometidos por criminales.

Y en todo caso, manteniendo la esperanza de que los 43 jóvenes regresen con vida a sus familias, lo que deberíamos preguntarnos como sociedad ¿por qué no hemos actuado para que las autoridades federales respondan por los 22,322 desaparecidos que se han registrado en México? ¿Por qué nadie reclama por los cadáveres encontrados en las fosas de Iguala?

¿O qué, solo nos duelen los más recientes desaparecidos porque tienen quién se movilice por ellos? ¿ o en el fondo todo es para que caiga un gobierno? ¿Y los gobiernos de los otros 31 estados que registran miles de desapariciones forzadas? ¿Quién se movilizará para reclamar justicia y buscar a esos miles de personas anónimas que parecen no haberle importado a nadie hasta ahora…?


Correo electrónico: rendon59@gmail.com

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