El alcalde de Iguala, José Luis Abarca y el presidente
Enrique Peña Nieto, durante un encuentro en noviembre del año pasado. Foto: Tomada de Facebook
Publicado por Revista Proceso
GLORIA LETICIA DÍAZ 7 DE OCTUBRE DE 2014
MÉXICO, D.F. - Hace 11 meses, la oficina de comunicación
social de la alcaldía de Iguala difundía una fotografía en la que se veían al
entonces presidente municipal José Luis Abarca Velázquez abrazado a Enrique
Peña Nieto. Ambos sonríen a la cámara.
La impresión fue acompañada por un boletín de prensa por el
que el ayuntamiento de Iguala informaba que Abarca y su esposa, la presidenta
municipal del DIF, María de los Ángeles Pineda Villa, se entrevistaron con Peña
Nieto “para presentarle algunos proyectos de obras públicas de impacto social,
así como turísticos que, de aprobarse, vendrían a transformar, modernizar y
detonar el desarrollo económico de Iguala”.
Con el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera.
El encuentro se dio en el contexto de la visita del
presidente a la capital de Guerrero para impulsar el Plan Nuevo Guerrero,
estrategia con la que oficialmente se pretendía paliar los estragos del paso
del huracán Manuel por la entidad, el 15 de septiembre de 2013.
En esa fecha, el 7 de noviembre, ya era pública la relación
familiar de María de los Ángeles con los narcotraficantes Mario y Alberto
Pineda Villa, vinculados al cártel de los Beltrán Leyva, así como las
acusaciones que pesaban sobre Abarca Velázquez por la muerte del fundador del
PRD y dirigente de la Unión Popular, Arturo Hernández Cardona y dos de sus
correligionarios, Rafael Bandera Román y Ángel Román Ramírez.
También era más que conocida la solicitud de revocación de
mandato contra Abarca presentada ante el Congreso local por la regidora de
Iguala y viuda de Hernández Cardona, Sofía Mendoza, en julio del año pasado,
así como la negativa de la Procuraduría General de la República (PGR), en voz
de su titular, Jesús Murillo Karam, de atraer el caso.
Para cuando Abarca Velázquez se exhibió con el presidente
Peña Nieto, su gobierno sabía de la solicitud de medidas cautelares que los
deudos de las víctimas y los sobrevivientes del atentado solicitaron a la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y a la que dieron respuesta
hasta febrero de 2014, como lo publicó el semanario Proceso en su edición de
esta semana.
Defenestrado ahora por el partido que lo llevó al poder,
sometido a un proceso de desafuero y con una orden de presentación por los
homicidios y desaparición forzada de normalistas de Ayotzinapa, Abarca recurrió
a las redes sociales para mostrar el respaldo de políticos y funcionarios
públicos federales y estatales.
Todavía circulan en la página de la presidencia municipal
selfies de Abarca con la secretaria de Desarrollo Social, y también
defenestrada dirigente nacional del PRD, Rosario Robles Berlanga; con el
gobernador Ángel Aguirre y el secretario de Salud de Guerrero, Lázaro Mazón
Alonso, quien lo propuso como candidato a la alcaldía en 2011.
El ahora prófugo se encargó de manejar su imagen junto a
quienes lo respaldaron políticamente ante la solicitud de revocación de
mandato, el líder del Congreso del estado Bernardo Ortega, el dirigente del PRD
en Guerrero Carlos Reyes, y con el legislador federal Sebastián de la Rosa
Peláez, todos de Nueva Izquierda, la corriente del actual presidente nacional,
Carlos Navarrete.
Entre las fotografías mostradas por el gobierno municipal,
unas muestran al alcalde abrazado con diputados federales de Guerrero en San
Lázaro, del PRD Carlos de Jesús Alejandro y Marino Miranda Salgado, así como
con el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera Espinosa.
Circulan imágenes de Abarca con el senador y aspirante a
la gubernatura de Guerrero, Armando Ríos
Piter, sonrientes ambos, junto con otros políticos y empresarios de Iguala.
La mayor parte de las fotografías fueron difundidas en redes
sociales cuando el escándalo de la vinculación de Abarca Velázquez con el
homicidio de Hernández Cardona era conocido en los altos niveles de la política
nacional, por el procurador Murillo Karam y el secretario de Gobernación,
Miguel Ángel Osorio Chong, e incluso la Cancillería, por el procesamiento de
las medidas cautelares ante la CIDH, pero al parecer eso no fue obstáculo para
posar junto al entonces alcalde.



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