Por Jorge Romero Rendón
Aun cuando faltan todavía 18 días para la elección de
consejeros del PRD, dicho proceso se ha convertido ya en una bomba de tiempo
para los grupos y corrientes al interior de ese partido, debido a que desataron
una verdadera guerra interna para pelearse unos a otros militantes y
dirigentes, en el intento de llegar al domingo 7 de septiembre con ventaja,
pues quienes obtengan más votos se garantizarán tanto el control partidista
como el de la designación de candidaturas para el 2015.
Lo malo es que en esa guerra han metido las manos todos los
líderes de grupos internos, en el afán de convencer o comprar a contingentes de
las otras corrientes, en un pleito de todos contra todos que depara un
conflicto político y operativo que podría poner en riesgo el proceso interno
electoral mismo, que será organizado y financiado a un costo de 90 millones de
pesos por el Instituto Nacional Electoral (INE).
En medio del caos, la única voz que se ha levantado para
advertir de los riesgos y para llamar al diálogo a tiempo, ha sido la del
diputado federal Sebastián de la Rosa, quien ya logró sentar a la mesa de
negociación a los representantes de seis grupos, para establecer un compromiso
conjunto para tratar de poner orden en la preparación de la elección de
consejeros en Guerrero, y establecer un mecanismo de diálogo permanente en los
días que quedan para el 7 de septiembre, que evite el desorden, las
irregularidades, las peleas políticas e incluso la violencia en esa votación.
El tema es tan importante que incluso el gobernador Ángel
Aguirre Rivero tendrá que intervenir como jefe político del PRD en Guerrero,
para garantizar condiciones de competitividad que eviten enfrentamientos y
mantengan la institucionalidad en ese partido.
Asegurar votos y liderazgo político, el problema central…
El tema del pleito interno se ve más claro cuando se ve de
cerca el comportamiento de las principales corrientes perredistas. Por ejemplo,
si hoy fuera la elección de consejeros del PRD, el principal perdedor sería el
Grupo Guerrero (GG) de David Jiménez Rumbo, que actualmente tiene el control de
ese partido a través del dirigente estatal, Carlos Reyes Torres. Si bien esa
corriente cuenta con la mayoría de los consejeros actuales, su perspectiva para
el mes entrante se ve desastrosa: le han desmantelado regiones enteras, como la
Tierra Caliente, donde la militancia perredista se ha ido ya a otros grupos, e
incluso el diputado de su grupo en esa zona, Elí Camacho, lo abandonó.
Mientras que otros grupos hegemónicos con mayor experiencia,
como Nueva Izquierda (NI) e Izquierda Democrática Nacional (IDN) apuntan a
conservar e incluso crecer. De la Rosa Peláez, dirigente de NI en Guerrero,
calcula que su corriente –que es la que predomina en la dirigencia nacional-
obtendrá el 40% de los consejeros. Mientras que IDN buscará obtener el número
suficiente de votos para que su candidato a presidente del comité estatal,
Oscar Chávez llegue a ese puesto dos meses después, en base a negociaciones y
alianzas.
En ese marco, el grupo Izquierda Progresista de Guerrero
(IPG), que irrumpió apenas hace unas semanas para participar en la elección de
consejeros, está logrando un éxito inusitado, al incorporar a miles de
militantes y dirigentes regionales, llevándose incluso a la mayoría de los que
abandonan a otros grupos, con lo que se calcula que reciba una tercera parte de
los consejeros.
Mientras que corrientes como Unidad de Izquierda
Guerrerense, de Víctor Aguirre, y Grupo Jaguar, del senador Armando Ríos Piter,
quedarían debajo de los grupos mencionados, a menos que negocien con aquellos
una alianza electoral.
En ese marco, la negociación de IDN para que Oscar Chávez
presida al PRD estatal implicará que la secretaría general quede para NI o IPG,
y fortalecería su apuesta de llevar a su candidato, Carlos Navarrete, a
presidir el comité nacional, sobre todo ahora que las fuerzas peredistas del
país se han dividido entre los que están a favor o en contra del grupo de los
“Chuchos”.
Rumbo y Evodio, los principales damnificados…
En medio del desastre, todos los cálculos apuntan a la caída
del Grupo Guerrero, de Jiménez Rumbo, que podría quedarse apenas con la cuarta
parte del número de consejeros que hoy ostenta, lo que provocará en el mediano
plazo una desbandada de sus militantes, de diputados locales, alcaldes,
síndicos y regidores que hoy cotizan para el dirigente, además de su pérdida de
posiciones en el comité estatal del PRD, y de influencia para la nominación de
candidatos a los cargos de elección popular que se disputarán en el 2015.
Mientras que Evodio Velázquez Aguirre, hoy secretario
general perredista, se quedará sin cargo, y así como ya fue abandonado por el
GG, por Rumbo y por Ríos Piter, al tiempo que no le cuajó el acercamiento a IDN
y se ganó el regaño de su vida por haber sido el instigador de quitar a
Bernardo Ortega, su compañero de corriente, de la presidencia del Congreso local,
por su afán de obtener un sueldo de aviador que nunca le autorizaron. Evodio
carece ya de operadores y apoyos suficientes para mantener sus aspiraciones de
ser candidato a alcalde de Acapulco, pues encima, su grupo, Nueva Mayoría,
quedará desfondado en la elección de delegados…
Correo electrónico: rendon59@gmail.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario