CÓMO RECONCILIAROS
No es fácil reconciliarse tras una discusión, pero partiendo de la buena voluntad de ambos se puede lograr.
Hay que esperar a que los ánimos estén relajados para volver a dirigirse la palabra y, sobre todo, actuar desde el corazón: hacer un comentario afectuoso de alguna de las buenas cualidades del otro (“me siento muy orgullosa/o de…” o “no hay nadie como tú para…”), apoyar la cabeza en su hombro, cogerle de la mano o emplear ese apodo cariñoso e íntimo buscando su sonrisa.
Una vez alcanzados el entendimiento y la serenidad, transmitid a vuestro pequeño que ya no estáis enfadados y que vais a procurar no volver a regañar. Para educarle bien es fundamental que sienta esa unificación de criterio entre vosotros, de manera que no tenga la oportunidad de recurrir a uno para conseguir lo que el otro le ha negado o prohibido.
Los mensajes contradictorios le crean confusión y desconcierto; en definitiva, le impiden ser feliz.
Ver que habéis hecho las paces y que os mostráis cariñosos de nuevo es reconfortante y muy pedagógico para él. Reconfortante, porque siente que su mundo vuelve a ser un lugar seguro.
Y pedagógico, porque comprobar que los dos habéis cedido un poco para llegar a un acuerdo común es una lección que le enseña mucho: a tener en cuenta la opinión y los sentimientos del otro, a no querer imponer su voluntad a costa de lo que sea, a autocontrolarse, a valorar lo que realmente importa...
Y este ejemplo le será muy útil para sus relaciones presentes y futuras, dentro y fuera de casa.
¿Y SI VOLVEMOS A REÑIR?
No os desaniméis si a pesar de vuestras buenas intenciones tenéis recaídas y volvéis a reñir en presencia de vuestro pequeño (la mayoría de los acuerdos no se consiguen de un día para otro), pero ahora que sabéis lo inseguro y desconcertado que se siente ante esta situación, intentad hacerlo sin perder los nervios ni faltaros al respeto.
Es normal (y hasta deseable) que no estéis siempre de acuerdo en todo y si vuestras discusiones se convierten en charlas amistosas que terminan en acuerdos equitativos, hasta le viene bien veros discutir de vez en cuando.
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