Rumbo al 2015 todo indica que habrá varias situaciones en que el PRI tendrá que jugar a perder para pagar al PRD y al PAN su participación en los acuerdos del Pacto por México.
Todo es electoral. Ya no hay nada que se mueva en este país
sin tener el interés político del proceso del año 2015; sean programas sociales
o de carácter financiero; debates pre y pos reformas estructurales; reclamos
campesinos e indígenas contra leyes inocuas y amenazantes, o de resistencia a grandes obras de
infraestructura; o sean ideas tan ocurrentes como esos autonombrados a “salvar
la patria” (como el autocensurado tuitero @salme_villista), buscar la
Presidencia de la República como Pedro Ferriz de Con, así como los
irresponsables noroñazos como el que trae ahora López Obrador pidiendo la
renuncia de Peña Nieto.
Ayer en la mesa del
noticiero de Carmen Aristegui los participantes coincidieron en que para el
2015 es un hecho que el PRI, el viejo y malvado PRI, avasallará a todos los
partidos porque todos están divididos o confrontados. En el mismo tono se han
manifestado otros destacados analistas tanto de izquierda como de derecha o
derechoizquierdosos como la Dresser. Los márgenes de la geometría política
quedan borrados ante tanta lucidez analítica en tantos espacios de
opinión.
Sin embargo, las condiciones son distintas, según se puede
ver. Por ejemplo, en el último proceso electoral competido realizado en Baja
California, el PRI tuvo que aceptar su derrota ante la alianza PAN-PRD. Se dijo
entonces, como condición para salvar al Pacto por México.
Rumbo al 2015 todo indica que habrá varias situaciones
similares, en que el PRI tendrá que jugar a perder para pagar al PRD y al PAN
su participación en los acuerdos del Pacto por México. A menos que los
participantes digan lo contrario y los hechos terminen por desmentirme (como en
su momento el derrotado Castro Trenti comentó indirectamente lo difundido en mi
columna). Hagamos un repaso de cuáles serían entonces los puestos de elección
sujetos a la “concertacesión” del peñanietismo.
Primero, Nuevo León,
porque representa una de las entidades de mayor peso político, económico y
social a nivel nacional. Hasta ahora, las señales que envían la clase política
y los actores de relevancia en la entidad es que la candidata a derrotar es
Margarita Arellanes y un Idelfonso Guajardo no será suficiente para derrotarla.
Si a eso se la añade que los hermanos Rojas Cardona ganaron un amparo a favor
de la empresa EMEX y ante la lentitud con que la Dirección de Juegos y Sorteos
de la SEGOB, queda claro que representará para el PRI una derrota y el
fortalecimiento de la alcaldesa de Monterrey y su grupo político, apadrinado
por Gustavo Madero.
El segundo podría
ser Querétaro, donde el gobernador
priista José Calzada ha hecho buen trabajo, lo tienen como el mandatario mejor
calificado del país y hasta piensan que podría venirse al gabinete
presidencial. El PRI podría repetir, si se lo propusieran, pero los grupos
políticos locales consideran que la gubernatura ya estaría negociada para
Ricardo Anaya del PAN, uno de los pilares de Gustavo Madero, pero sobre todo,
de los acuerdos del Pacto por México.
El tercer estado podría ser Michoacán, donde los videos de
“La Tuta Productions” y los operativos del neomichoacanazo han sido aire puro
para Luisa María Calderón Hinojosa. Cuando el calderonismo estaba en su peor
momento y que en los hechos se confirma que el Operativo Michoacán y la falsa
muerte del Nazario “El Chayo” Moreno fue
para “calentar” a la entidad para que “Coca” pudiera ganar la elección con todo
el aparato federal del calderonismo, la
hermana de Felipe ahora recibiría el apoyo de los priistas y perredistas para
tomar el control de la entidad. Inaudito, pero así van las cosas por esos
lares.
La cuarta
concertacesión sería en San Luis Potosí, donde el gobernador se siente orgulloso
clon de Nerd Flanders pero que es un pésimo mandatario, es casi un hecho que el
PRI perderá. Aun cuando se enfilan para ese camino el actual comisionado de la
Policía Federal, Enrique Galindo Quiñones, y al asesor presidencial Jesús
Ramírez Stabros le hacen su “guerra sucia” por una presunta relación con la
empresa Iberdrola, los priistas nada pueden hacer mientras su gobernador sigue
navegando en medio de desaciertos.
Y el quinto es
Guerrero, y no es albur. Como hemos documentado, hay una ausencia de
liderazgos priistas y los actuales que buscan emerger como potenciales
candidatos tricolores en su mayoría son subordinados del cacique Rubén Figueroa
o del beltronista Manuel Añorve. De ahí en fuera no hay nada; de hecho, es de
todos conocido por estos rumbos que a pesar de ser una las entidades más
visitadas por Peña Nieto, los delegados federales parecen hacer todo para
favorecer al aliado del peñanietismo, el senador Armando Ríos Píter, “El
Jaguar”, ex panista, ex zeferinista, ex ebrardista, ex chuchista y ¿ex
perredista? Esto último es un misterio, al grado de que se especula para que
pueda ser postulado por el PVEM-PRI-Panal si el PRD no lo hace candidato.
Las otras entidades donde habrá cambio de gobernador no
habrían sido negociadas, así que todo quedará sujeto a las leyes electorales
escritas y no escritas.
Un elemento que no
debe pasarse por alto es que aunque las derrotas del PRI en estas entidades
pudieran ser producto de una concertacesión, no se encienden luces de alerta
para el PRI en el 2018, porque finalmente todos los posibles triunfadores han
sido parte del Pacto por México y han hecho posible el “Momento de Peña”.
@alexiabarriosg alexiabarriossendero@gmail.com

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